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Ser diagnosticado con diabetes puede ser confuso y abrumador por todas las cosas nuevas que se tiene que aprender.

La diabetes, además de ser una patología crónica exige un tratamiento farmacológico para poder llevar un estilo de vida saludable, por tal motivo, debe ser importante cambiar algunos hábitos de vida quien la padece.

Llevar un control adecuado de la glucemia, buena alimentación y practicar ejercicio físico, puede ayudar a prevenir o retrasar complicaciones agudas y crónicas de la diabetes.

En esta nota mencionamos una serie de consejos para aquellas personas que han sido diagnosticadas con esta enfermedad y que aún no saben cómo enfrentarse a ella.

Sigue el tratamiento

Las personas que han sido diagnosticadas con diabetes, deben conocer bien las características de la enfermedad y por consiguiente vigilar constantemente sus propios niveles de glucemia para poder llevar una vida saludable.

Planifica una dieta

En la mayoría de los casos el médico recomienda una dieta restrictiva o la Mediterránea, la cual es equilibrada y baja en grasas saturadas, por ello, es recomendable seguir siempre los consejos del médico al momento de planificar los menús para el día a día.

Alimentos permitidos y prohibidos:

No sería correcto especificar cuáles son los alimentos “permitidos” y “prohibidos”, más bien, aquí mencionamos algunos de los alimentos mayormente aconsejados para un consumo frecuente, moderado y esporádico:

Alimentos frecuentes:

  1. Leche y lácteos: como leche light o descremada, pero en especial se recomienda consumir con mayor frecuencia yogures y otros derivados lácteos poco grasos, no azucarados.
  2. Carnes, pescados, huevos y derivados.
  3. Cereales y papas: papa, arroz, pastas, los integrales combinarlos siempre con verduras.
  4. Legumbres: se recomienda combinar sólo con papa, arroz o verduras.
  5. Verduras: todas, preferiblemente una ración diaria en crudo (ensalada).
  6. Frutas: frescas a ser posible con piel y bien lavadas, batidas, cocidas y al horno sin azúcar.
  7. Bebida: agua, caldos desgrasados, infusiones, zumos naturales y licuados de frutas sin azúcar.
  8. Grasas: aceites de oliva y semillas (girasol, maíz y soja), mantequilla, margarinas vegetales, mejor en crudo y frutos secos.

Alimentos moderados:

  1. Postres caseros elaborados con endulzantes sin calorías.
  2. Carnes semigrasas: hígado, jamón y fiambres de pollo o pavo, jamón especial bajo en grasa y en menos proporción otros embutidos.
  3. Cereales: pan blanco, galletas tipo maría.
  4. Bebidas: zumos comerciales sin azucarar, café, descafeinado, bebidas light.

Alimentos esporádicos:

  1. Limitar los más grasos y evitar todos aquellos que llevan azúcar, mermeladas, y los que están enriquecidos o lleven nata. Otros como el chocolate, la miel, las mermeladas convencionales y las gelatinas (por llevar azúcar).
  2. Productos de charcutería y vísceras, pescados en conserva, salazón o ahumados.
  3. Pastelería y postres convencionales.
  4. Aquellas legumbres que se cocinan con ingredientes grasos de origen animal (chorizo, morcilla o tocino). Se podrán tomar más veces si se cocinan sin los ingredientes de origen graso, sustituyéndolos por verduras.
  5. Fruta en almíbar, frutas secas, confitadas y escarchadas.
  6. Zumos azucarados, bebidas refrescantes con azúcar, batidos lácteos azucarados y bebidas alcohólicas.
  7. Nata, manteca, tocino y sebos.

Haz deporte

En el caso de las personas con diabetes, el ejercicio es básico para mejor la sensibilidad a la insulina, por ello, es recomendable el acondicionamiento físico con caminatas, natación o solo subir escaleras, sin embargo, es importante combinarlo con una dieta balanceada para prevenir un “bajón” ya que al quemar calorías el organismo consume más energía.

Recomendaciones:

  1. Con las altas temperaturas que normalmente tenemos en primavera/verano el calor puede dañar los medicamentos para controlar la diabetes, por tal motivo, sugerimos protegerlos de la luz solar y del calor excesivo para evitar que esto pase.
  2. Es recomendable ingerir grandes cantidades de agua, ya que cuando, los niveles de azúcar suben mucho, se suele orinar más y por consiguiente el organismo intenta eliminarlo así del cuerpo, además que favorece a la deshidratación.
  3. Los pies son una de las zonas que más provocan alteraciones de la glucosa, y con mayor razón deben ser cuidados. Para protegerlos es recomendable usar calzado cómodo, plantillas o calcetines especiales para facilitar el riesgo sanguíneo y evitar lesiones.

¿Qué hacer ante una subida o bajada repentina de azúcar?

Ante una situación en la que se produzca una hipoglucemia (bajada de niveles de azúcar en sangre), si la persona está consciente, suele solucionarse ingiriendo glucosa o hidratos de carbono rápidos.

En casos más graves puede ser necesario utilizar glucagón, suero con glucosa o incluso el traslado a un centro sanitario.

El glucagón es una hormona que se debe inyectar vía intramuscular o subcutánea, y moviliza el azúcar que está almacenado en el hígado, permitiendo así corregir la hipoglucemia. Por otro lado, cuando la glucemia en sangre es demasiado alta se denomina hiperglucemia, pudiendo decirse que aparece con niveles por encima de 300 mg/dl aproximadamente.

La principal medida preventiva en estas situaciones es un correcto control metabólico.

Esperamos esta información haya sido de tu agrado

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